¡BIENVENIDO OTOÑO EN SARASVATI!

LAKSHMI  
“LA DIOSA DE LA PROSPERIDAD”


Viene vestida de amarillo, atravesando los bosques, los desiertos, las hondonadas. Está tiñendo las copas de los árboles. Justo ahora. Soplando muy lento para que se marchen las gaviotas, las golondrinas, las cigarras del verano. Lo quiere todo. El cereal sembrado, la granada rubí, los níscalos que crecen a la sombra de los pinos. Quiere la luz de la tarde, el final de las palabras, la mirada hacia dentro y el silencio de a poco. Es la Diosa del Otoño, aunque en realidad tiene tantos nombres como años tiene la Tierra. Puedes nombrarla de mil formas, e incluso cerrar la boca y esperar a que llegue. Basta que el sol dé una vuelta para que ella aparezca entre las hojas. Con musgo en los cabellos, siempre adelante. Empiezan a madurar las calabazas, a ablandarse las castañas en lo alto, se resquebrajan los girasoles. Entramos en la estación naranja, y en Sarasvati queremos aprovechar sus enseñanzas.

El otoño es la época en la que se recogen los frutos. Es el momento de hacer mermelada de moras, y llenar la despensa de almendras, boniatos, coles y setas. Los jarrones se decoran con flores silvestres de caléndula y los cestos de mimbre se llenan de piñas, ramas de encina y troncos de madera. Porque dentro de poco empezará el frío y será necesario encender la hoguera. Estamos en un momento de abundancia absoluta, todo lo que sembramos durante el año lo cosechamos ahora: la bayas maduras, la serenidad, la alegría callada y los cielos salmón. Es tiempo de invocar a Lakshmi, la diosa hindú de la prosperidad, la belleza y la buena fortuna. Los textos antiguos cuentan que Lakshmi nació de entre la espuma, cuando los mares se agitaron y una hermosa mujer surgió del océano sentada sobre una inmensa flor de loto. Entonces los ríos cambiaron su curso para fluir hacia ella, y los elefantes acudieron en manada para asearla y protegerla. En sus numerosas representaciones, Lakshmi aparece con cuatro brazos. Los dos brazos inferiores simbolizan la actividad en el mundo físico y terrenal, y los dos brazos superiores hacen referencia al plano espiritual. Con ello, la Diosa nos invita a que nos movamos con bondad, buenos deseos y actitudes correctas en nuestro día a día, para que, de este modo, podamos liberarnos del sufrimiento y de la opresión y elevar nuestra alma a lo divino. Si actuamos así, Lakshmi repartirá sus monedas de oro, su generosidad y su beatitud a manos llenas con nosotros.

Por eso queremos animaros a vivir este otoño de otra manera, conectados a la Diosa de la Abundancia, cultivando el amor, la compasión y la intención pura. A lo largo de estos meses todas las personas que formamos parte de la familia Sarasvati estaremos inspiradas por este propósito. Tanto es así que, en nuestras clases, encontraréis referencias a la deidad, meditaciones y prácticas concretas para disfrutar de la prosperidad en vuestras vidas y relaciones. Nuestro Bazar Oriental también se vestirá de otoño, e iremos sugiriéndoos distintas propuestas para lucir los colores cálidos de la estación: dorados, ocres, naranjas y rojos. Asimismo, en nuestro perfil de Facebook iremos compartiendo periódicamente ejercicios para ayudaros a conectar con la energía de Lakshmi, es decir, con el corazón, la riqueza y la belleza en lo cotidiano. ¿Quién dijo que esta estación iba a ser aburrida?

¡No os perdáis el Otoño en Sarasvati, que llega cargadito de regalos!


TEXTO: Mujer Taruk para Sarasvati